La información es terror

  • julio 15, 2016

Uno más. Un nuevo atentado para provocar el terror. Esta vez ha sido un hombre al volante de camión el que ha conseguido poner de nuevo en jaque a Europa y en alerta a Estados Unidos.

No entraré en especulaciones de por qué vivimos tal situación, pues sus orígenes son más complejos y profundos de lo que parecen a simple vista.

En lo que me interesa ahondar es en la propaganda bélica que utiliza el EI. Pues es sin duda su arma más poderosa. Su estrategia propagandística es digna de estudio. Con el mínimo de efectivos son capaces de generar un tsunami mediático a escala global.

La propaganda, una arma efectiva

No utilizan misiles, ni tanques, ni portaaviones. No utilizan ejércitos super equipados con el último gadget tecnológico, ni aviones antiradar. No utilizan nada de eso, al menos en lo que a los atentados en suelo europeo y norteamericano se refiere.

Sus armas son mucho más incisivas: golpean la conciencia y el miedo a partes iguales. Por un lado provocan el terror y el estado de alerta permanente en sus enemigos (o sea, nosotros). Por el otro espolean a los que, sin tener grandes recursos para luchar, se quieren unir a la Jihad, porque les demuestran que la victoria es posible.

Los atentados terroristas tienen como finalidad eso mismo: causar terror en las filas enemigas (en este caso representadas por nuestra sociedad). Pero esos atentados también se convierten en mensajes de refuerzo dirigidos a sus seguidores repartidos por todo el planeta.

Acciones notorias

Estado Islámico y sus adeptos quieren provocar el miedo, es evidente. Pero lo más fascinante (si se me permite la expresión) es cómo logran infundir ese pavor generalizado: con el mínimo de recursos, consiguen el máximo de cobertura mediática. Y esa misma cobertura es para ellos un gran éxito.

Si repasamos los últimos atentados acometidos y los recursos de los que han dispuesto, y lo contrastamos con el volumen de información generado, nos daremos cuenta de la magnitud mediática que adquieren sus actos. Su objetivo no es solo causar el mayor número de bajas (en términos belicistas) sino generar el máximo de cobertura posible. Y así propagar la idea (propaganda) de que ellos tienen el poder.

  • Fiesta Nacional de Francia: un hombre al volante de un camión mata a 84 personas en Niza
  • Cultura Americana en París: tres jóvenes con cinturones explosivos y granadas matan a 89 personas en la Sala Bataclan
  • Colectivo Homosexual: un hombre dispara y mata a 50 personas en una discoteca de Orlando
  • Libertad de prensa: dos hombres entraron en las oficinas de Charlie Hebdo y mataron a 12 personas
  • Evento deportivo nacional: coche bomba frente al Stade de France en el que se encontraba François Hollande dejó 4 personas muertas.
  • Corazón de la UE: atentado suicida en el que participan cuatro terroristas mata a 30 personas.
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A estos últimos acontecimientos hay que añadir los vídeos de decapitaciones explícitas de abundan por Internet y que forman parte de esta macro campaña de propaganda del terror de EI. Son videos que han recibido cobertura en televisión, pero que encuentran su público en el anonimato y privacidad de la red.

El terror es subjetivo

Barbaridades suceden todos los días en diferentes puntos del planeta, pero solo algunas historias trascienden la opinión pública, la nuestra. El resto quedan en segundo plano y con suerte reciben cobertura desde medios locales.

No es el hecho en sí lo que convierte a un tema en interés general, sino la cobertura mediática que éste recibe.



Sobre el autor

Enric Romero

Éste soy yo. Redactor, disruptivo por vocación y con una suave tendencia al inconformismo. Fundador de Enrenow: una agencia...

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