Los 7 tipos de foto que deberías evitar en Linkedin

  • julio 1, 2015

Linkedin, este extraño lugar al que todos peregrinamos en busca de la luz, materializada en nuevas oportunidades de mejorar profesionalmente.

Algunos con más asiduidad que otros, en función de las necesidades profesionales que tengamos, todos en algún momento hemos tenido -y tenemos- un perfil activo en esta red social. Está claro, por ejemplo, que los funcionarios representan la excepción, pues su trabajo está garantizado; para qué molestarse en buscar. Pero el resto, guste más o menos, tenemos presencia en Linkedin y nos esforzamos a diario para incrementar el número de visitas a nuestro perfil y para conseguir nuevos contactos.

Tras años usando esta red social, todavía no tengo muy claro qué he logrado gracias a ella o qué podría lograr, sinceramente. Sé que debo estar y poco más. ¿Y por qué sigo?, os preguntaréis. Pues porque no puedo permitirme el lujo de no estar. O sí. El caso es que por una razón u otra, mi perfil sigue activo.

En cualquier caso, de tanto visitar este espacio de conocimiento compartido y humo enfrascado, a partes iguales, me he percatado de algo curioso: existen 7 tipos de foto de perfil que perjudican en mayor o menor medida la imagen de quien la publica. Son ejemplos de marca personal muy extreme. Veamos.

Webcam Style

Esta opción, algo pasada de moda para mi gusto, tenía sentido cuando el selfie no existía. Cuando no había móviles ni tabletas, la webcam tenía su qué. Se trataba de algo práctico a la vez que novedoso, ya que transformó por completo el modo de sacar una foto: el sujeto se convertía también en objeto y podía verlo en vivo. No obstante, esa innovación pasó, como todas. Está demodé.

Billy Gin

Aparecer con aire desenfadado puede estar bien para tu perfil de Facebook o Instagram, pero no luce igual en Linkedin. Menos aún cuando la foto es nocturna (con ruido, desenfoque y sudoración en la camisa ) y en primer plano aparece un gintonic. No vende. No vende a menos que seas comercial de espirituosas o gerente de un local de ocio nocturno. Deséchala.

Bodorrio

Un clásico de las redes sociales: la foto de boda recortada. Ya sabéis a cuáles me refiero. Movidos por esa extraña pulsión ilusoria de cuando mejor estamos es en las bodas, muchas personas optan por recortar la imagen -junto a los novios, en el convite o cuando el ramo sobrevuela a las solteras de la casa- y colocarla como foto de perfil. Si bien en la foto podían salir favorecidos, pues visten sus mejores galas, el hecho de reencuadrar chapuceramente la imagen rompe toda la magia que pudiera existir. Olvídalo.

Al fondo hay sitio

Una cosa es colocarse frente a un fondo que nos guste o aporte valor al conjunto, y otra muy distinta es RECORTAR indiscriminadamente el fondo de la foto y dejarlo en blanco. El cante que provoca una imagen ya de por sí mal tirada (si fuera profesional no la recortarías) combinado con la falta de destreza en el Photoshop da como resultado una boñiga. Y apuesto a que no eres un boñiguero/a.

El Píxel Campeador

El criterio abdicó y dejó pasó a la república del mal gusto. Con los millones y trillones de megapixels que tienen hoy en día las cámaras de cualquier teléfono mierder que haya en el mercado, es ofensivo subir una foto que sea una oda al píxel. No cuesta nada -a la luz del día- sacarse una foto o un selfie en condiciones. Imperdonable.

El tamaño…

Si el espacio que ofrece Linkedin es de 400×400 píxeles, por qué narices vas a poner una foto de tamaño inferior. Lo único que consigues es dejar un valioso espacio alrededor de la imagen y quedar como un rancio. ¡Vamos!, aprovecha, que invita la casa.

Deforme

El colmo. Si usar una imagen pixelada, pequeña, oscura o mal recortada no era suficiente, queda todavía un arquetipo de usuario que tienta todavía más a la suerte. Es una especie que debería estar en peligro de extinción o directamente deberían censurar sus perfiles por ofensivos. Se trata de aquellos usuarios que utilizan una FOTO DE ELLOS MISMOS DEFORMADA. Estirada en la vertical o achatada al gusto, el resultado es deprimente lo mires por donde lo mires

Solución: be polite, my friend

La percepción que tenemos sobre nosotros influye en este tipo de toma de decisiones. La foto que escogemos, a nuestro criterio, es la que mejor nos representa porque creemos que el receptor de ésta sabrá decodificarla. Pero no. La persona que está frente a nuestra imagen no tiene por qué saber absolutamente nada de nosotros. Es preferible entonces recurrir a las normas del buen gusto, a riesgo -controlado- de sobreactuación, en vez de dejar volar nuestra paupérrima capacidad compositiva.

 

 



Sobre el autor

Enric Romero

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